Congelar la liberación del cuerpo en movimiento
Entrevista por Antonio Moreno
Para comprender a la fotógrafa y artista visual, Maureen Muse, es necesario saber que esa mañana llegó a la galería Cromática antes del mediodía, con la mirada detrás de unas gafas de sol que mantuvieron su visión polarizada aún al interior de la galería. Mientras contaba con su melódica voz lo que había pasado durante la noche anterior, encendía, una a una, las luces que iluminaron su exposición La memoria es distante (10 sept. – 10 nov. de 2021). Encendió el reproductor de video y el proyector que pintó una playa y sus vacacionistas; durante unos minutos, lo que decía la fotógrafa era repetido por esas paredes: “La concepción de mi trabajo es crear imágenes donde las personas desaparecen en el espacio”, explicaba.
Maureen tiene 27 años. Durante su niñez vivió en los suburbios de Boston, Estados Unidos, pero siempre tuvo la necesidad de viajar por el mundo, necesitaba estudiar fuera de su país. Comenzó su educación artística en Parsons, Nueva York. Sin embargo, cuando la institución abrió un campus en París, no dudó en viajar a Francia. Al terminar, Maureen viajó a Cuba.
“En un inicio, mi viaje a Cuba fue para comprender cómo el gobierno de Estados Unidos era… corrupto… no sé si esa sea la palabra, pero me di cuenta de las restricciones económicas en Cuba y muchos otros países por parte de Estados Unidos.
“La primera vez que viajé a Cuba fue durante un verano muy interesante. Durante mi última noche ahí, platiqué con un joven viajero y le dije que después de Cuba iría a Israel. (Yo solía ser niñera de una familia francesa cuando era estudiante. Me ofrecieron ir a Israel con ellos para cuidar a los niños durante una boda; obvio acepté). Entonces, este joven hombre me dijo: ‘Cuando vayas a Israel, asegúrate de ir a Palestina. Te daré el contacto de un profesor que contrata voluntarios en su museo, el Museo de Historia Natural; podrías quedarte en su casa sin pagar renta’. Entonces, cuando mi trabajo de niñera en Israel había terminado, fui a Palestina.
“Durante ese verano fui testigo… comprendí la presencia que Estados Unidos tiene en Cuba y Palestina e Israel. Después de ese año regresé no con un pensamiento políticamente radical, pero sí… incómodo. Te puedo decir que Palestina es una prisión al aire libre. Es realmente impactante”, recordó Maureen mientras sostenía un largo vaso de metal con agua, sentada en una de las sillas de la terraza en Cromatica. El Sol se perdía entre las sombras de su cabello corto y rebotaba en el negro cristal de sus gafas. La mañana se disolvía con el paso del tiempo.
El punto de partida
Muse busca liberar el cuerpo. Es ahí donde encuentra la liberación existencial de las personas, de su condición predeterminada; una visión que puede ser materializada de muchas maneras. “Si veo un perro enloqueciendo en la calle, ahí visualizo y puedo comunicar una liberación física… La liberación del cuerpo también puede contar una historia: Al tener una pistola apuntando a alguien sabes que va a disparar, lo que indica una historia donde subyace la liberación y muerte”, señaló la artista.
Ella trabaja con personas que naturalmente tienen un estilo que le inspira, un carácter que ‘contará una historia interesante’ a través de sus fotografías. La mayoría de los personajes congelados son personas cercanas a la fotógrafa: artistas que están en su vida durante una temporada o “amigos que quiero tener en mi vida por siempre”. De esta manera, Maureen recordó cómo es trabajar con el artista Munir Toral (Ciudad de México, 2000), quien aparece en algunas fotografías de su trabajo La memoria es distante. “Me gusta trabajar con él porque creo que hay liberación en lo que él hace; una liberación hacia algo más. Si Munir me pide que lo fotografíe en alguno de sus performances, yo comienzo a disparar y veo que trabajamos muy bien juntos. Las imágenes que yo hago son muy similares a las que él propone”, señaló.
La imagen y el significado
Con palabras de volumen inmutable, rodeadas por el canto del ruiseñor y la huilota en el patio trasero de Amatlán 37, colonia Condesa, Maureen explicó cómo se puede entender su obra. Según la artista, en sus fotografías aparecen personas y creaturas que tienen experiencias que les pertenecen, y nadie puede describirlas. Por ello, prefiere crear imágenes con un significado abierto y que argumenten un misterio. Mas es el cuerpo el canal de comunicación que conduce al espectador a tener una relación con su obra.
En su exposición La memoria es distante, la artista presenta “imágenes circulando a través del espacio. Cuerpos que se mueven por el espacio y a través del tiempo”. El título de esta exhibición se lo debe a la banda japonesa Les Rallizes Dénudés, la cual sólo tenían grabaciones de sus improvisaciones en vivo y después desapareció. “Distant Memory de Les Rallizes Dénudés fue la canción que sonó durante la inauguración de la expo”, apuntó.
Respecto a las cajas de madera y cristal que guardan la presencia de sus fotografías en Cromatica, la autora indicó que funcionan como ‘jaulas que atrapan el cuerpo’. Precisó que las cajas son un ‘limbo’, un lugar donde ella recuerda cómo estaban las imágenes en su inicio y así poder crear un orden diferente a partir del movimiento y el paso del tiempo. “Las cajas tienen las almas de las personas moviéndose a través del espacio. En este caso, la memoria es sobre el pasado; las personas existen en el pasado, por ello es por lo que las imágenes continúan en movimiento.
“Cuando planeé la exhibición, pensé las cajas como un infierno, como la vida después de la muerte: un limbo. Por ello también su naturaleza es un ciclo”, remató Maureen
Motivos Fotográficos
A la artista de 27 años no le gusta usar flash. La forma en la que trabaja con las personas depende de quién es y su estado de ánimo. No usa imágenes que quienes aparecen en ellas no quieren que se usen. Todas las personas dentro de las cajas están de acuerdo.
Maureen continuó con la pierna derecha estrechamente entrelazada con la izquierda mientras reveló su particular estilo de usar la cámara; y, desde una espalda erguida que se balanceaba hacia adelante, suavemente lanzó: “Estoy más interesada en el contenido de las fotografías que en la estética. Me interesa tomar fotografías que recordarás. Pero no soy una purista, uso las fotografías para contar una historia. Además, no creo que las fotografías sean objetos sagrados: Yo rompo mis fotografías, las quemo…”
Maureen Muse pronto regresará a su antiguo departamento de Nueva York para recoger algunas de sus obras que aún reposan ahí. Viajará a Madrid y cursará un posgrado que durará alrededor de 9 meses. Sin duda planea volver a la Ciudad de México, como si ella también se sometiera al movimiento del cuerpo que fotografía. La artista escapa de una caja, pero se lleva la llave que la cierra; sabe que puede retornar en un orden distinto, en un espacio compartido por otras almas. Almas que en el cuerpo se reconocerán.